En ocasiones nos enredamos con las dudas sobre los efectos del bilingüismo en nuestros hijos, cosa que ni se plantean aquellas parejas en las que el padre y la madre hablan distinto idioma materno. Numerosos estudios han alabado los efectos de aprender un segundo idioma en el desarrollo intelectual. Incluso se ha demostrado que aprender otro idioma detiene considerablemente el envejecimiento cerebral.
Si estás entre los afortunados que manejas dos idiomas de forma natural y te estás planteando hablar a tu hijo en un segundo idioma, debes tener en cuenta algunas consideraciones para evitar entorpecer el desarrollo lingüístico del niño.
Supongamos que la madre le va a hablar en inglés y el padre en español. Lo ideal es tomar la decisión desde el principio y no mezclar en ningún momento las dos lenguas: la mamá siempre le hablará en inglés y el papá en castellano. Este método se conoce con las iniciales OPOL, que significa “one person one language”, o lo que es lo mismo en español “una persona un idioma”. Es muy importante que el niño diferencie y asocie cada idioma a una persona o a un ambiente.
Los efectos se notarán a largo plazo y el niño hablará los dos idiomas, si bien al principio es posible que mezcle ambos o incluso que tarde algo más de lo normal en hablar correctamente. Pero no hay que ponerse nervioso ni darle importancia, es de lo más normal: al final manejará los dos idiomas y será bilingüe.
Hasta los siete años de edad el cerebro de un niño es muy plástico y susceptible a nuevos conocimientos por lo que todas las conexiones neuronales que se establezcan durante esta etapa serán imperecederas. En este sentido, incluir el aprendizaje de una segunda lengua le será tan fácil como aprender la suya propia.

